fbpx

El otro día me permití sugerir a alguien que recientemente ha perdido a su marido que intentase hacer un círculo de amistades para poder compartir posibles aficiones. Me quedé de piedra con su respuesta: “no quiero amigos, ya me han defraudado muchos

ranaMe da bastante pena esa actitud en la cual, por miedo a que algo nos “salga rana” nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de mejorar algún aspecto de nuestra vida. Todos lo hacemos en algún momento ¿verdad?… si tú crees que no ¡pues olé tus huevos!… pero haz memoria: aquel paso que no te atreviste a dar en tu trabajo, la conversación que no sacaste, el viaje que no llegaste a hacer, el beso que no diste…

En el caso concreto de la amistad creo que es un error muy común considerar que un amigo no tiene derecho a defraudarte ¡claro que lo tiene! Un amigo es, ante todo, un ser libre y con el derecho a aparecer y desaparecer de tu vida como el Guadiana, cuando le de la gana… pero también es alguien que siempre estará ahí cuando lo necesites. Eso sí, ¡adivino no es!, si lo necesitas tendrás que llamarlo… ¿o te has creído que no tiene otra cosa mejor que hacer que estar pendiente de tus necesidades?. Incluso si le llamas es posible que no capte bien tu petición de socorro, o que descubras que sea él quien realmente te necesita y no al revés.

Desde mi punto de vista es mucho más satisfactorio poner nuestra energía en aquello que ofrecemos -e intentar no defraudarnos a nosotros mismos- que dedicarnos a medir lo que obtenemos, porque –entre otras cosas- cada vez estoy más convencida de que recibimos lo que ofrecemos… y si algo nos sale «rana» pues «a otra cosa mariposa«.

Pin It on Pinterest

Esta web almacena cookies, si continuas navegando aceptas su uso: Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para «permitir cookies» y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar» estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar