Vida, vacaciones, salud, amor y conciencia…

Vida, vacaciones, salud, amor y conciencia…

Vida, vacaciones, salud, amor y conciencia…

Acabo de regresar de una semana de vacaciones en una masía del siglo X en Pirineos, junto al nacimiento del río Llobregat (Vacaciones Humanas). Ha sido una semana de desconexión total con el mundo para conectarme conmigo misma y con la energía de todos los que allí me acompañaban.

Aún me parece increíble el nivel de energía que traigo conmigo… esta positividad y ganas de vivir plenamente todo lo que por la vida me acontezca. Iba a escribir un post para compartir mis conclusiones, pero mágicamente y por casualidad (esa casualidad en la que yo no termino de creer, pues más bien es causalidad: serendipity lo llaman en inglés), me ha llegado una entrevista a un médico tibetano que recoge bastante bien la esencia de lo que he aprendido. A sus palabras solo añadiría que, desde mi punto de vista, la mejor medicina que existe es el amor, el que ofrecemos al mundo y el que somos capaces de recibir…

 

ENTREVISTA A UN MÉDICO TIBETANO

Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad?
Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.

Pero también escucha los pulsos.
Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.

Y después, ¿cómo cura?
Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.

Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?
Nuestra ignorancia.

Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?
No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.

¿Cómo puedo serlo menos?
Le daré un método muy simple: practicando la compasión. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el amor. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres solo para ti, aumenta tu compasión.

¿Qué problemas ve en Occidente?
El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano, ¿por qué?
Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.

¿Cómo afrontar el miedo?
Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.

Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?
En la columna, en la parte baja de la columna: os sentáis demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.

Tenemos muchos problemas.
Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.

¿Qué quiere decir?
Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.

¿Alguna recomendación?
Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.

¿Y para el estrés?
Para evitarlo, lo mejor es estar loco.

¿…?
Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.

¿Qué relación tiene usted con su mente?
Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.

Usted se ríe a menudo.
Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.

También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental.
La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.

¿Qué le gustaría ser de mayor?
Me gustaría estar preparado para la muerte.

¿Y nada más?
El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.

Aquí vivimos de espaldas a la muerte.
Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no os podréis esconder.

Y la vida, ¿qué sentido tiene?
La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.

Las cucarachas del garaje

Las cucarachas del garaje

Las cucarachas del garaje

El modelo de comunicación de la Programación Neurolingüística (PNL) analiza, entre otras cosas, el porqué dos personas que reciben los mismos estímulos no tienen la misma respuesta. El motivo es porque cada uno de nosotros omitimos, distorsionamos y generalizamos la información que proviene del mundo de distintas maneras. Estos filtros con los que tamizamos la realidad se ven además alterados por nuestros valores, creencias y expectativas. Una vez realizado todo este mecanismo de filtrado, nuestra mente realiza una representación interna de la realidad, y es dicha representación interna la que ejerce de base de nuestra conducta, de nuestra manera de comportarnos, de aquello que  se confunde muchas veces con nuestra forma de ser.

¿Alguna vez has escuchado la frase “las cosas son como son”?, ¿o esa otra “yo soy así y no puedo cambiar”?, pues bien, ambas quedan en entredicho con la PNL. Primero, porque deja claro que las cosas no son como son, sino que son como cada uno las representa después del mecanismo de filtrado; y después, porque existen sencillas herramientas que nos permiten trabajar con esas omisiones, distorsiones y generalizaciones para conseguir cambiar el modo en que representamos la realidad, y así modificar nuestra conducta, y todo ello sin dejar de ser quien somos, sino todo lo contrario, acercándonos más a nuestra esencia y permitiéndonos eliminar las creencias, valores y expectativas que nos han ido introduciendo desde nuestra niñez, esas historias que nos han hecho creer que son nuestras… ¿Son tuyas?, ¿son de tus profesores?, ¿de tus padres?, ¿de la canción que tanto escuchabas?, ¿del cómic que leíste?, ¿de aquella vecina insoportable…?

Alguna vez te has preguntado de donde vienen tus creencias… ¿Qué crees que es bueno?, ¿por qué te sientes culpable?, ¿en qué consiste tener éxito?, ¿qué es para ti la felicidad?, ¿debes disfrutar o sacrificarte?, ¿hormiga o cigarra…?

Y siguiendo con los insectos voy a poner un ejemplo: durante unos 30 años he sufrido lo que se conoce como fobia a las cucarachas… sí, ya sé, es algo común eso de no sentir mucho cariño por semejantes bichos, pero lo mío era tremendo… sudor frío, palpitaciones, temblores… he llegado a dormir en el coche por no atravesar el garaje en el que había una o dos cucarachas en el suelo… heavy ¿verdad?

Pues bien, mis creencias eran las siguientes: “Laura, eres una cobarde, tienes miedo, no puedes controlarlo, no eres capaz de enfrentarte a un par de bichos de 2 centímetros, necesitas alguien a tu lado que sea valiente y las quite de tú caminos, si no eres capaz de enfrentarte a esto ¿cómo vas a enfrentarte a la vida?”… Y así, con “lindezas” de ese tipo, las noches de verano esperaba encontrar cucarachas en el garaje, lo que acabó provocando que evitara llegar de madrugada para no tener que enfrentarme a ellas: mis creencias, valores y expectativas alteraban claramente mi conducta…

Conocer las herramientas de la PNL me ha permitido conseguir que todo eso cambie, y después de 30 años, he dejado de padecer esa fobia (gracias inmensas a Félix, Malena, y, por supuesto, a Gustavo, Techu y  todos mis compañeros de IPH).

Desde hace unos meses he logrado cambiar mis creencias, mi comportamiento e incluso la respuesta inconsciente de mi cuerpo (ya no hay sudor, ni temblor, ni carne de gallina). Y esta noche acabo de llegar a casa y había un par de cucarachas en el garaje. Las he visto y he sonreído, sabiéndome dueña de la respuesta de mi cuerpo. He bajado del coche, me he agachado junto a ellas, las he mirado a la cara y… las he hecho una tremenda pedorreta. Estoy muy satisfecha de haberme liberado de mi miedo y me siento mucho más yo, mucho más auténtica… mucho más Laura que antes.

Quería compartirlo con vosotros porque, desde mi punto de vista, todos somos capaces de vencer nuestros miedos para dejar de limitarnos, para crecer. Vivimos en constante cambio, en evolución, y de nosotros depende ser quien realmente queremos ser por encima de nuestras creencias limitantes. Somos aquello que creemos ser, aquello que nos representamos a nosotros mismos tras ejecutar nuestros filtros. Como dijo Henry Ford “Tanto si crees que puedes conseguirlo como si crees que no puedes, tienes razón”. Es así de fácil, sólo tienes que decidir si crees que puedes o si crees que no. Y acabo con otra frase que acabo de encontrarme en Facebook, compartida por Mónica Galán Bravo, coach con quien tuve el placer de coincidir en la formación en PNL.

“Si no quieres correr riesgos en la vida, ya has decidido que no deseas crecer”. Shirley Hufstedler.

Pues eso… buen fin de semana.

Por si nos sale rana…

Por si nos sale rana…

Por si nos sale rana…

El otro día me permití sugerir a alguien que recientemente ha perdido a su marido que intentase hacer un círculo de amistades para poder compartir posibles aficiones. Me quedé de piedra con su respuesta: “no quiero amigos, ya me han defraudado muchos

ranaMe da bastante pena esa actitud en la cual, por miedo a que algo nos “salga rana” nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de mejorar algún aspecto de nuestra vida. Todos lo hacemos en algún momento, ¿verdad?… si tú crees que no, ¡pues olé tus huevos!… pero haz memoria: aquel paso que no te atreviste a dar en tu trabajo, la conversación que no sacaste, el viaje que no llegaste a hacer, el beso que no diste…

En el caso concreto de la amistad, creo que es un error muy común considerar que un amigo no tiene derecho a defraudarte, ¡claro que lo tiene! Un amigo es, ante todo, un ser libre y con el derecho a aparecer y desaparecer de tu vida como el Guadiana, cuando le dé la gana… pero también es alguien que siempre estará ahí cuando lo necesites. Eso sí, ¡adivino no es!, si lo necesitas tendrás que llamarlo… ¿O te has creído que no tiene otra cosa mejor que hacer que estar pendiente de tus necesidades?. Incluso si le llamas, es posible que no capte bien tu petición de socorro, o que descubras que sea él quien realmente te necesita y no al revés.

Desde mi punto de vista es mucho más satisfactorio poner nuestra energía en aquello que ofrecemos -e intentar no defraudarnos a nosotros mismos- que dedicarnos a medir lo que obtenemos, porque –entre otras cosas- cada vez estoy más convencida de que recibimos lo que ofrecemos… y si algo nos sale “rana” pues “a otra cosa mariposa“.

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