Aquí estoy de nuevo

Aquí estoy de nuevo

Aquí estoy de nuevo

Hace varios meses que tengo el blog abandonado. Ha sido un periodo de búsqueda, como tal vez se pueda deducir de mi último post. Prometí escribir siempre con la intención de encontrar el lado positivo sobre aquello que escribiera, y, sinceramente, en este periodo no he tenido muy firme esa sensación de  positividad interior, ha sido como si una nube de humo oscuro se hubiera instalado justo frente a mis ojos, dejando mi punto de vista ciertamente borroso.

También he de reconocer que, a medida que pasaba el tiempo, más me exigía a mi misma de cara al contenido de esta nueva entrada… tanto tiempo de espera implicaba retomarlo con algo realmente bueno, con unas reflexiones a la altura de todos vosotros, sobre todo de aquellos que me habéis dado un toque diciendo que echabais de menos mi punto de vista.

Me estaba poniendo el listón muy alto y estaba dejando a los miedos pasear por mi cerebro como Pedro por su casa, pues, como dice Sergio Fernández, precisamente en un libro titulado “Vivir sin miedos”, la perfección es enemiga de lo bueno, y buscando el post perfecto me he negado la oportunidad de escribirlos y, lo que es peor, os he negado a vosotros la posibilidad de leerlos.

Gracias a todos los que habéis leído este blog en alguna ocasión, gracias a los que habéis comentado mis entradas, gracias a todos los que me habéis pedido que volviera a escribir, pues sin vosotros esto ni me haría ilusión ni tendría ningún sentido; gracias muy especiales a quien leyó en voz alta mi “mundo de Alicia”, fue un detalle precioso y aún estoy conmovida; gracias también a quien, después de casi 25 años sin decirme nada, me dijo que echaba de menos mi punto de vista.

Aquí estoy de nuevo, permitiéndome no ser perfecta y con la ilusión de recuperar así un hábito que me ha dado muchas satisfacciones. A los que aún no lo habéis hecho os invito a que os suscribáis, lo podéis hacer desde la parte superior de la columna de la derecha.

Necesito preguntarte

Necesito preguntarte

Necesito preguntarte

 La mayoría de nosotros vivimos nuestro día a día aceptando como normal algo tan mágico e inexplicable como el hecho de nuestra propia vida y de la de quien nos rodea. Lo hemos aceptado sin más, sin preguntarnos por qué o para qué, lo consideramos un hecho casual, como si nos hubiese tocado una lotería, sin plantearnos nuestra propia responsabilidad ante todo ello.

Desde mi punto de vista creo que nuestra existencia no puede ser algo tan superficial que no responda a un fin más elevado y que no nos exija a cada uno de nosotros una responsabilidad ante el irrefutable hecho de haber sido elegidos para venir a este mundo con unos dones determinados, distintos para cada uno de nosotros.

Sin embargo, la mayoría pasamos por la vida sin escuchar nuestras preguntas y sin buscar las respuestas, sin plantearnos por qué dibujamos bien, escribimos bien, escuchamos bien, bailamos bien, cantamos bien, sonreímos bien… minusvaloramos nuestros dones y danzamos como sonámbulos en torno a lo que nos dicta la sociedad (que no es sino la suma de la anestesia de cada uno de nosotros, aderezada con la ambición de poder de quien no ha descubierto que el verdadero poder no está sino en su propio interior).

Así nuestro mundo está plagado de frustrados músicos que acuden cada día a su puesto de trabajo en la oficina, maestras vocacionales trabajando en un despacho de abogados porque alguien les dijo que tenían que estudiar derecho, conductores de autobuses que olvidaron su sueño de vivir en el campo o directivos de “éxito” prisioneros en la jaula de oro de su tren de vida, únicamente viviendo para mantener aquello que no son capaces de disfrutar.

Creo que de esta manera el mundo no funciona bien, que si seguimos sin prestar oídos a nuestros dones estamos condenando a la humanidad a una muerte lenta. Creo que estamos confundidos, que la felicidad no está en lo que tenemos, sino en lo que damos, que hemos venido a este mundo a ofrecer aquello que mejor sabemos hacer para contribuir así en el equilibrio del Universo.

Por eso trato de averiguar qué es lo mejor que yo puedo hacer con esta vida que tengo la suerte y la responsabilidad de vivir. Quiero sentir que soy yo la que paso por los años, en lugar de los años por mí. No quiere vivir un año igual, un montón de veces, sino que quiero vivir un montón de años diferentes, amaneciendo cada día con la seguridad de saber para qué me pongo en pie, con la satisfacción de esforzarme al máximo para cumplir mi objetivo, mi misión, sintiéndome así en paz conmigo misma y en equilibrio con el Universo.

Necesito hacerte unas preguntas, para que tú también reflexiones y para que me ayudes en mí búsqueda… ¿Alguna vez, haciendo algo –no sé, cualquier cosa- has sentido una satisfacción especial, como una sensación de haber venido al mundo para ello?, ¿alguna vez has sentido como te acallaban esa voz interior, como el mundo racional te desviaba de ese objetivo?, ¿alguna vez te has sentido mal por haber permitido que el mundo te desvíe?, ¿alguna vez sentir que has ayudado a alguien te ha provocado más felicidad que conseguir algo de gran valor económico?, ¿alguna vez una voz que no es la tuya te ha hecho sentirte imbécil por ser generoso?, ¿alguna vez has tenido ganas de reinventarte y te ha vencido el miedo?, ¿qué pasos darías en tu vida si supieras que todo iba a salir bien?, ¿qué excusas te pones para no hacerlo?

Me gustaría conocer tus respuestas, tu punto de vista. Gracias

Hola mundo

Hola mundo

Hola mundo

Cuando hace muchos años decidí estudiar periodismo, una de mis motivaciones era la de aprender a expresar de mejor manera mis opiniones, mis sentimientos y mis reflexiones para, ¿por qué no?, encontrar un lugar donde publicarlos.  A medida que se acercaba esa posibilidad me invadió el miedo: miedo a que no gusten mis palabras, miedo a hacer daño a quien quiero, miedo a no ser comprendida, miedo al rechazo… miedos, miedos, miedos… y en vista de que en 20 años solo he escrito cartas comerciales no he sido precisamente valiente, ¿verdad?.

Bien, pues nunca es tarde para cambiar y hoy me he topado de frente conmigo misma y casi no me reconozco. Quiero recuperarme y quiero reencontrar mi valor. Hoy abro este blog para obligarme a reflexionar, para atreverme a decir lo que quiera, sobre lo que me apetezca, porque tengo derecho a decirlo, y tengo también derecho a cambiar de opinión. Ojalá tenga el privilegio de que lo leas, lo disfrutes e, incluso, lo comentes -pues le vendrá muy bien a mis reflexiones- …

Quiero escribir desde mi verdadero punto de vista, mi paradigma, y con la intención de encontrar el lado positivo de todo aquello que me inspire, pues, como bien han demostrado muchos seres humanos -de esos que han dejado huella en su vida terrenal-, no hay nada tan malo que no tenga parte buena, y toda la oscuridad es susceptible de ser iluminada. Eso pretendo ser desde aquí: una luz en el sendero… de mi vida… de quien por ella me acompañe… y de quien por estas letras navegue. No sé si sabré encontrar tiempo, inspiración y disciplina, pero -al menos hoy- aquí estoy…

Pin It on Pinterest

Esta web almacena cookies, si continuas navegando aceptas su uso: Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para «permitir cookies» y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar» estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar