Iñaki

Iñaki

Iñaki

Iñaki tenía hambre y le pasé mi sándwich. Se sentó frente a mí, comenzó a comer y me dio las gracias mirándome a los ojos con una mirada limpia. “

-¿No iba a ser tu comida, verdad?. ¡A ver si ahora te voy a dejar a ti sin comer!

-No, tranquilo, era para merendar… ya me compraré otra cosa.”

Era sábado, yo iba en el tren hacia mi curso de PNL y en la estación de Pirámides Iñaki entró en el vagón con la cabeza alta, pidiendo amablemente ayuda para comer.

Mientras comía me contó que no tenía mucha familia que le pudiese ayudar; su madre vivía, pero en un pueblo de Valladolid y no quería darle un disgusto detallándole su situación. Afortunadamente, tenía una vivienda, aunque no pudiese pagar gas y la luz , pero tenía algunos amigos de los que tirar para poder usar la lavadora o el agua caliente (de hecho su limpio aspecto contrastaba con el hecho de que estuviera pidiendo en el tren).

Me dijo que como la gente es generosa en Navidad, había conseguido unos 300 euros para invertirlos en un curso de Formador de Monitores de ocio y tiempo libre, porque creía que podía ser un buen camino hacia su objetivo: encontrar trabajo y no desesperarse. El hecho de tener un objetivo claro y unos pasos definidos para conseguirlo hacía que fuese más fácil de llevar la dura realidad de tener que pedir para comer.

Llevaba varios currículums en su mochila, por si se le presentaba la ocasión de entregarlos, y una vez a la semana acudía a una biblioteca para conectarse a Internet a ver su correo electrónico. Como desde mi punto de vista una persona con el valor de afrontar una situación tan difícil con semejante firmeza y perseverancia se merece una oportunidad, decidí llevarme uno de sus currículums y lo he subido al siguiente enlace: Currículum Iñaki por si alguno de vosotros sabe como echarle una mano.

… Yo podía haber elegido pensar que algo habría hecho Iñaki para merecer ir pidiendo por los vagones, o incluso pensar que no me contó la verdad, pero elegí confiar y tratar de ayudarle, al igual que hace unos días alguien decidió confiar en mí, ¡GRACIAS!, y seguro que en algún momento alguien decidió también confiar en ti ¿verdad?.

Existen fuerzas en el Universo que ponen en nuestro camino los medios para devolver la ayuda que nos ha llegado. Todos tenemos la oportunidad de cambiar algo en el mundo, y como en la película “Cadena de Favores”, es un gran proyecto que cuando alguien reciba ayuda se establezca una secuencia de favores que hagan de la vida algo más bonito, ¿tú qué crees?

Necesito preguntarte

Necesito preguntarte

Necesito preguntarte

 La mayoría de nosotros vivimos nuestro día a día aceptando como normal algo tan mágico e inexplicable como el hecho de nuestra propia vida y de la de quien nos rodea. Lo hemos aceptado sin más, sin preguntarnos por qué o para qué, lo consideramos un hecho casual, como si nos hubiese tocado una lotería, sin plantearnos nuestra propia responsabilidad ante todo ello.

Desde mi punto de vista creo que nuestra existencia no puede ser algo tan superficial que no responda a un fin más elevado y que no nos exija a cada uno de nosotros una responsabilidad ante el irrefutable hecho de haber sido elegidos para venir a este mundo con unos dones determinados, distintos para cada uno de nosotros.

Sin embargo, la mayoría pasamos por la vida sin escuchar nuestras preguntas y sin buscar las respuestas, sin plantearnos por qué dibujamos bien, escribimos bien, escuchamos bien, bailamos bien, cantamos bien, sonreímos bien… minusvaloramos nuestros dones y danzamos como sonámbulos en torno a lo que nos dicta la sociedad (que no es sino la suma de la anestesia de cada uno de nosotros, aderezada con la ambición de poder de quien no ha descubierto que el verdadero poder no está sino en su propio interior).

Así nuestro mundo está plagado de frustrados músicos que acuden cada día a su puesto de trabajo en la oficina, maestras vocacionales trabajando en un despacho de abogados porque alguien les dijo que tenían que estudiar derecho, conductores de autobuses que olvidaron su sueño de vivir en el campo o directivos de “éxito” prisioneros en la jaula de oro de su tren de vida, únicamente viviendo para mantener aquello que no son capaces de disfrutar.

Creo que de esta manera el mundo no funciona bien, que si seguimos sin prestar oídos a nuestros dones estamos condenando a la humanidad a una muerte lenta. Creo que estamos confundidos, que la felicidad no está en lo que tenemos, sino en lo que damos, que hemos venido a este mundo a ofrecer aquello que mejor sabemos hacer para contribuir así en el equilibrio del Universo.

Por eso trato de averiguar qué es lo mejor que yo puedo hacer con esta vida que tengo la suerte y la responsabilidad de vivir. Quiero sentir que soy yo la que paso por los años, en lugar de los años por mí. No quiere vivir un año igual, un montón de veces, sino que quiero vivir un montón de años diferentes, amaneciendo cada día con la seguridad de saber para qué me pongo en pie, con la satisfacción de esforzarme al máximo para cumplir mi objetivo, mi misión, sintiéndome así en paz conmigo misma y en equilibrio con el Universo.

Necesito hacerte unas preguntas, para que tú también reflexiones y para que me ayudes en mí búsqueda… ¿Alguna vez, haciendo algo –no sé, cualquier cosa- has sentido una satisfacción especial, como una sensación de haber venido al mundo para ello?, ¿alguna vez has sentido como te acallaban esa voz interior, como el mundo racional te desviaba de ese objetivo?, ¿alguna vez te has sentido mal por haber permitido que el mundo te desvíe?, ¿alguna vez sentir que has ayudado a alguien te ha provocado más felicidad que conseguir algo de gran valor económico?, ¿alguna vez una voz que no es la tuya te ha hecho sentirte imbécil por ser generoso?, ¿alguna vez has tenido ganas de reinventarte y te ha vencido el miedo?, ¿qué pasos darías en tu vida si supieras que todo iba a salir bien?, ¿qué excusas te pones para no hacerlo?

Me gustaría conocer tus respuestas, tu punto de vista. Gracias

La Cenicienta según Rosetta

La Cenicienta según Rosetta

La Cenicienta según Rosetta

No puedo resistir la tentación de resumir para vosotros la versión de Rosetta Forner del clásico de La Cenicienta . Desde mi punto de vista es una versión muchísimo más acertada que la comúnmente conocida. Está extraída de su libro “Déjate de cuentos”, cuya lectura os recomiendo vehementemente: además de ser muy instructivo, me está resultando de lo más divertido.

“Érase una vez una bella doncella, hija de un hombre bueno pero extremadamente tonto, porque muy tonto hay que ser para, habiendo estado casado con un ángel, casarse con una mujer fea y malvada, con dos hijas feas y lelas, y -además- permitir que su hija, la bella doncella, se convierta en “doncellaparatodo” de su nueva esposa e hijastras.

Y este padre, muy propio de hombres cobardes, va y se larga en cuanto se dio cuenta del resultado desastroso de sus acciones. Un padre ausente no puede defender a su hija, por lo que ésta, como única solución, decide llamar a su Hada Madrina, que resultó ser un Hada nada “alelHada” y en lugar de convertir la calabaza en carroza decidió enseñarle a “dar la vuelta a la tortilla”.

Así Cenicienta un buen día, en vez de ponerse a barrer y preparar el desayuno para la madrastra y sus hijas, se dedicó a disfrutar del jardín mientras se tomaba un delicioso capuchino… haciendo así todo un corte de mangas a las manipulaciones madrastriles ¡lo nunca visto!

Evidentemente, la madrastra y sus hijas desplegaron todas sus armas para fastidiar a Cenicienta, pero ella les plantaba cara, que es como decir que les ponía límites: cada vez que la atacaban y faltaban al respeto, ella les respondía con preguntas o declaraciones de principios que las dejaba perplejas y patidifusas.

En eso que ocurrió todo aquello del baile …  el príncipe (que no era azul, porque destiñen), organiza un baile en palacio, las hermanastras organizan un complot para ligarse al príncipe… y Cenicienta a punto está de meter la pata -mucho antes de perder el zapato-, pues la dio por pensar que, caso de ligarse al príncipe, podría casarse con él, lo cual la sacaría de su soledad… ¡Y es que el Hada Madrina aún no había terminado sus enseñanzas, pues una mujer digna de sí misma no pierde el culo ni nada a las doce de la noche!.

¿QUÉ PASO CON EL CUENTO ENTONCES?

Pues Cenicienta fue al baile por sus propios medios, sin disfrazarse ni disimular nada, arreglada y con su mejor vestido. Conoció al príncipe, se cayeron bien… se dedicó a hacerle muchas preguntas con el propósito de averiguar si era un verdadero rey o un mendigo emocional y a las doce se largó (el Hada Madrina encontró en “las doce” una señal para recordarle a Cenicienta que debía medir los pasos y no lanzarse de cabeza a los brazos del primer príncipe que pasase por allí solo porque apareciesen las famosas mariposas del estómago, que la lían más que la clarifican).

En cuanto se esfumó y regresó la realidad cotidiana, aquella que nos abofetea para hacernos reaccionar y asumir las riendas de nuestra vida, el príncipe descubrió el zapato olvidado e hizo que se lo probasen todas las damas casaderas del reino… que viene a ser lo mismo que salir de ligue a tontas y a locas. En vista de que no conseguía dar con ella, decidió cambiar de estrategia y se dio cuenta de que para hallar a nuestro par hay que hacer brillar la luz que somos: mostrarnos tal cual somos y no conformarnos con lo primero que llega a nuestra vida. Quien persigue su sueño acaba por encontrárselo.

También Cenicienta aprendió a ser mágica, digna y respetuosa consigo misma, y dejó de llamarse Cenicienta para llamarse DIGNIDAD.

¿Y QUÉ PASÓ CON EL ZAPATO Y EL PRÍNCIPE?

Pues que se encontró con Dignidad cuando él estuvo dispuesto a ponerse la corona y a medirse con una reina igual… porque una reina se pone los zapatos que le da la real gana y se los paga ella ¡faltaría más!

MORALEJA:

Ve por la vida con DIGNIDAD y búscate un hada madrina que te enseñe a hacer brillar tu luz y a conseguir las cosas por ti misma.”

Ojalá nos hubiesen contado así el cuento ¿verdad?;-)

Hola mundo

Hola mundo

Hola mundo

Cuando hace muchos años decidí estudiar periodismo, una de mis motivaciones era la de aprender a expresar de mejor manera mis opiniones, mis sentimientos y mis reflexiones para, ¿por qué no?, encontrar un lugar donde publicarlos.  A medida que se acercaba esa posibilidad me invadió el miedo: miedo a que no gusten mis palabras, miedo a hacer daño a quien quiero, miedo a no ser comprendida, miedo al rechazo… miedos, miedos, miedos… y en vista de que en 20 años solo he escrito cartas comerciales no he sido precisamente valiente, ¿verdad?.

Bien, pues nunca es tarde para cambiar y hoy me he topado de frente conmigo misma y casi no me reconozco. Quiero recuperarme y quiero reencontrar mi valor. Hoy abro este blog para obligarme a reflexionar, para atreverme a decir lo que quiera, sobre lo que me apetezca, porque tengo derecho a decirlo, y tengo también derecho a cambiar de opinión. Ojalá tenga el privilegio de que lo leas, lo disfrutes e, incluso, lo comentes -pues le vendrá muy bien a mis reflexiones- …

Quiero escribir desde mi verdadero punto de vista, mi paradigma, y con la intención de encontrar el lado positivo de todo aquello que me inspire, pues, como bien han demostrado muchos seres humanos -de esos que han dejado huella en su vida terrenal-, no hay nada tan malo que no tenga parte buena, y toda la oscuridad es susceptible de ser iluminada. Eso pretendo ser desde aquí: una luz en el sendero… de mi vida… de quien por ella me acompañe… y de quien por estas letras navegue. No sé si sabré encontrar tiempo, inspiración y disciplina, pero -al menos hoy- aquí estoy…

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